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La historia de Diana: Mi primer trabajo de ortodoncia y el que más me ha conmovido.

Hola,

Originalmente este era un artículo que se iba a llamar: 5 FORMAS DE SABER SI NECESITAS ORTODONCIA pero, a último momento decidí cambiarlo y mejor contarte algo que me impactó al inicio de mi carrera profesional.

Nunca olvidaré ese viernes en la tarde de julio de 2018 cuando las lágrimas de una paciente me conmovieron como nunca.

Eran las lágrimas de la primera paciente con la que terminé todo un procedimiento de ortodoncia,

¡Mi primer paciente de ortodoncia!

Ella autorizó contar su historia, pero no su nombre real.

Por lo que la llamaré Diana.

Mientras estaba ahí, y yo le acercaba el espejo para que se viera, las lágrimas le comenzaron a caer por las mejillas de inmediato.

No decía nada.

Ni se movía.

Yo estaba paralizado.

Las piernas me temblaban.

El cuello me pesaba.

Imaginaba que no le había gustado algo.

Tenía una blusa azul claro y cada gota que le caía sobre la prenda la volvía más y más oscura.

Tragué saliva y le pregunté si había algún problema.

Levantó la mirada y, mirándome a los ojos, me dijo, con voz entrecortada:

  • Dios le pague doctor.

Luego, volvió a mirarse y esta vez dejó salir toda su sonrisa.

Hoy que te escribo esta historia, se me hace un nudo en la garganta.

Estoy en el consultorio de Clínica Viena y miro por la ventana todo lo que ha pasado desde ese momento hasta este día tan soleado que regala la ciudad de Medellín.

Luego de ese momento tan angustiante, pero que terminó de manera tan feliz, me quedé 15 minutos hablando con Diana.

Cosas del tratamiento.

Pero Diana me reveló mucho más.

Cosas de su vida que me conmovieron bastante.

Recuerdo que cuando vino por primera vez, solo mostró sus dientes cuando iniciamos la evaluación.

De resto, si notaba que hacía un esfuerzo por ocultarlos.

Como apretando los labios.

Por fin supe la razón de eso, y mucho más, y acá te la compartiré por si es tu caso.

Ella es una chica de clase media de la ciudad.

Salida de un colegio privado y reconocido (donde vivió momentos muy duros).

Luego, pasó a estudiar a una universidad también muy reconocida, pero como sus papás no podían cubrir toda la matrícula y demás gastos, tuvo que conseguir un trabajo en el día y estudiar de noche.

Primero inició en un call center, pero era muy estresante.

Lidiaba con clientes muy groseros y eso le robaba mucha energía.

Renunció.

Se quedó buscando por un par de meses y le salió una oportunidad como cajera en un banco.

Aunque el salario era casi el doble que en el call center, su estrés empeoró.

La razón: la gente se le quedaba mirando los dientes cuando se acercaban a su caja.

Diana sufría de algo llamado “Bruxismo”, que es un mal hábito adquirido en su niñez.

Mientras dormía, rechinaba los dientes y se le fueron separando más y más.

El punto es que la disparidad en sus dientes era demasiado notoria.

Desde los 14 no sonreía para tomarse fotos.

¿Imagina que no puedas tomarte una selfie sonriendo para Instagram?

Ese era su caso.

Y aún más.

La miraban en otras situaciones.

En las entrevistas de trabajo.

En las citas románticas (sobre todo en estas).

En la universidad y obvio, fue su dolor de cabeza, en el colegio (la gente puede ser muy cruel).

Un día se hartó.

Se fijó como meta librarse de esa carga.

Que la gente no la volviera a mirar de esa manera.

Al contrario, que su sonrisa sería una de sus mejores cualidades.

Cogió menos materias en la universidad para poder ahorrar y hacerse un tratamiento de ortodoncia.

Para cuando terminó el semestre, ya tenía suficiente y yo fui el afortunado en ayudarla en ese proceso de transformación personal.

Fueron varios meses de tratamiento, ya que las lesiones que tenía Diana eran serias.

¿Cómo saber si necesitas ortodoncia?

Y es que cuando recibo pacientes para ortodoncia, es por una de cinco posibles razones.

He tenido pacientes con los dientes desalineados, que es cuando observo que los dientes están en una posición inadecuada con respecto a los demás dientes que se encuentran en la arcada, lo cual afecta al paciente en su oclusión y la estética.

Otro es el caso de Diana, con malos hábitos desde la niñez: rechinar los dientes al dormir, por ejemplo, que contribuye con perjudicar la posición correcta de los dientes. Estos hábitos pueden ser succión digital, deglución atípica, bruxismo, etc.

Otros pacientes, tienen una condición donde los dientes de arriba se tocan con los de abajo de forma irregular. Los dientes superiores realizan un contacto inadecuado con los dientes inferiores, lo cual genera un trauma oclusal primario o secundario que trae como consecuencia un movimiento perjudicial para los dientes.

Un caso particular es un problema que se genera en la mandíbula que da dolor al abrir y cerrar la boca. Existe un problema funcional con la articulación temporomandibular (ATM), debido a los contactos inadecuados de los dientes con sus antagonistas. Estos trastornos temporomandibualres pueden causar dolor al abrir y cerrar la boca, dolor a la palpación en la ATM, sonidos y movimientos que no corresponden con la fisiología de dicha articulación, entre otros.

El último caso es por petición de otro profesional de la salud. Cuando otro especialista de odontología (periodoncia, endodoncia, cirujano, rehabilitador, odontopediatra) o médico general; requiera o indique una interconsulta con el ortodoncista, lo cual permita realizar un tratamiento interdisciplinarios entre dichos profesionales.

Esos son las 5 formas de saber si necesitas ortodoncia.

Puede que tu caso no sea como el de Diana, pero sea cual sea, te podemos ayudar.

Lo último que supe de Diana fue por alguien en común.

Ya no trabaja en el mismo banco. Sino en otro, pero en el área de servicios, en un puesto más ejecutivo.

Ahora sonríe más a menudo y mucha mayor seguridad.

Estoy seguro que ya es mucho más feliz.

El sol ya se ha ido mientras termino de contarte esta historia.

Solo recuerda que existen otras razones las cuales podrían llevarte a saber que necesitas un tratamiento ortodóntico, aunque las expuestas anteriormente son las más reportadas.

Lo que sí es importante saber es que normalmente, el ortodoncista evalúa al paciente mediante un examen clínico, una radiografía panorámica, radiografía lateral de cráneo, fotografías intra-extraorales y unos modelos de yeso, los cuales son los registros de la boca.

Finalmente,  no hay límites de edad para la ortodoncia y el profesional determinará si es adecuado o no realizar el tratamiento para contribuir de la mejor manera con tu salud bucal

Y si necesitas ayuda, en Clínica Viena estamos para mejorarte la vida.

Nuestro What´s App es: 322 477 6418.

Da el primer paso y nosotros te acompañamos el resto del camino.

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